Nicolás y yo terminamos
de armar la mesa y la acomodamos en una esquina de mi pieza, en ese momento ya
era de noche, bajamos a comer, mis padres al parecer ya habían llegado de no se
donde que se habían metido, la comida estaba lista, La cena paso como cualquier
otra, mi madre conversaba con Patricia sobre unas recetas, y mi padre hablaba
con Nicolás sobre la moto, al parecer a mi padre le había gustado, el caso es
que yo pensaba que debía de ser lo único que tenían en común, cuando termine de
comer, lleve mis platos a la cocina y los lave.
-me voy a acostar, chao.
Dije a todos, cuando ya
iba a empezar a subir las escaleras.
-Patri ve con ella, ¿o quieres que lo haga yo?
Dijo Nicolás, con una
sonrisa amable.
-¿Cómo que venga conmigo? Creo que ya tengo suficiente
edad como para saberme acostar sola.
Dije en mi defensa.
-son nuestras ordenes
juliana, debemos cumplirlas.
Dijo Patricia, la verdad
era la primera vez que me dirigía la palabra.
-¿y que ordenes son esas?
Pregunte.
-debemos estar contigo
día y noche, si te vas a dormir, uno de nosotros debe acompañarte y asegurar la
habitación para que no te escapes, si es posible, también debemos dormir en la
misma habitación en la que tu lo hagas, ¿tu habitación es muy grande?
Explico.
-si.
Acepte.
-mira, ve a acostarte,
nosotros organizaremos dos pequeñas camas en el piso, tranquila no te
molestaremos a no ser que quieras salir a media noche de la casa.
Dijo muy amablemente.
-bien, me voy a acostar,
igual mañana tengo que ir a estudiar.
Dije tranquilizándome un
poco, en realidad no tenia ganas de pelear ahora, tenia sueño.
-yo te acompañare,
organizare las camas de una vez.
Dijo Nicolás levantándose
de la mesa y llevándolos a la cocina, volvió al segundo, y camino detrás de mí
a la habitación, entre allí y camine a mi gran armario, el entro detrás de mi y
medio cerro la puerta, busque una de mis pijamas, una que era de color azul mas
o menos oscuro y fui al baño, mientras el se quedaba en la habitación, el baño
estaba en mi habitación, me cambie y me organice para acostarme, cuando Salí
del baño Nicolás ya tenia armadas dos camas de piso, camine a mi cama y me metí
bajo las cobijas.
-que pases buena noche.
Dijo Nicolás, mientras
también se metía bajo sus cobijas.
-igualmente.
Le respondí. Me acomode
tranquilamente en la cama, ese día había sido agotador, así que no tarde mucho
en dormirme.
En la mañana me despertó
mi reloj de mesa, eran las cinco de la mañana y debía organizarme para ir a
estudiar, mire las dos pequeñas camas que había en el piso, la de Patricia estaba
vacía, seguro que ya se había levantado, mis padres ya debían de haber salido
de casa para ir a trabajar, así que me encontraba con estos dos psicópatas de
policía, espere a que Nicolás se levantara del todo, antes de apagar el
despertador.
-hola juliana.
Dijo sentado en su cama,
bostezo y miro el reloj, abrió los ojos como platos.
-¿las cinco de la mañana?
¿Enserio? ¿Quién se levanta a esta hora?
Dijo mirándome en forma
de reproche.
-si, lo mismo le dije yo
al director del colegio.
Dije levantándome y
caminando a mi gran armario, busque mi horrendo uniforme de color verde con
amarillo, si, como odiaba ese uniforme, Nicolás, tenia en la parte de arriba de
su cama un gran bolso, al parecer los habían traído en la noche, saco de allí una
caja negra, del tamaño suficiente como para meter tres mudas de ropa bien
dobladas, se quedo con la caja en la mano y se recostó en un pequeño sillón que
había en la pieza, yo entre en el baño, me bañe, me vestí, me seque el cabello
y me lo medio cogí con una pinza, Salí del baño, en cuanto Salí, Nicolás se
levanto del sillón y entro en el baño con la caja en sus manos y una toalla.
Era un descarado podría haber bajado al baño de abajo, pero no tenia que usar
mi baño, termine de organizarme para ir al colegio, cuando termine, salió del baño Nicolás con…
¡el uniforme de mi colegio puesto!
-no, no, no, no puede
ser.
Dije mirando su atuendo.
-lo siento, si puede ser,
pero si te hace sentir mejor, a mi tampoco me alegra tener que volver al
colegio, pero ordenes son ordenes y hay que cumplirlas.
Dijo resignadamente, el
ya estaba totalmente listo así que bajamos juntos a desayunar, siempre me
organizaba mi propio desayuno, ya que mis padres se iban tan temprano, recuerdo
que cuando era pequeña pensaba que ellos no dormían en la casa, el caso es que
cuando llegue a la sala, el desayuno ya estaba servido en la mesa y patricia
estaba limpiando la cocina.
-Patricia, no tenias por
que hacerme el desayuno, se hacer mi propio desayuno, no tenias por que
molestarte.
Dije sinceramente.
-si, tu sabes hacer tu
propio desayuno, pero esta garrapata deja quemar hasta el agua, además es mi
trabajo y lo hago con cariño.
Dijo señalándome primero
a mí y luego a Nicolas, asentí ante su repuesta y me senté desayunar.
-Patri ya no puedes decir
que dejo quemar hasta el agua, la última vez el agua sobrevivió.
Dijo Nicolás a la vez que
se sentaba en la mesa, desayunamos en silencio y cuando termine, subí a mi
habitación por mi mochila con los cuadernos, Nicolás subió unos minutos después
ya con mochila en mano.
-oye, Juli, si tus padres
se llevan el auto, ¿Cómo te vas tu al colegio? ¿Transporte?
Dijo curioso, mientras
bajábamos de nuevo al primer piso.
-bueno, hago algo a lo
que se le dice, correr al instituto que queda a veinte calles de aquí.
Dije con normalidad.
-¿y llegas temprano?
-no, llego a la mitad de
la primera clase, porque no estoy tan loca como para levantarme mas temprano.
-vaya, entonces ¿nunca
has llegado temprano al colegio?
Dijo sorprendido.
-no, nunca.
Respondí, en ese momento
ya nos encontrábamos en el primer piso.
-chao Patricia.
Dijimos Nicolás y yo al
mismo tiempo, lo que provoco que nos empezáramos a reír.
-chao chicos.
Dijo extrañada, iba a
salir por la puerta delantera cuando Nicolás me detuvo.
-¿te dan miedo las motos?
Dijo sonriente.
-¿Por qué razón me darían
miedo las motos?
Le dije en repuesta.
-ven, no quiero llegar
tarde al colegio, además odio practicar el “correr al instituto que queda a
veinte calles de aquí”.
Dijo repitiendo mis
palabras, me llevo por la puerta interna del garaje donde estaba su moto y
abrió la puerta, se subió en la moto, con su casco y me hizo señas para que me subiera detrás de
el y así lo hice, cuando me entrego el otro casco, el arranco la moto y yo lo
abrase por la cintura para no caerme, salió a toda velocidad por la dirección
contraria al colegio, después de pasar como unas quince calles, se detuvo.
-¿por donde queda el
instituto?
Me pregunto.
-desde mi casa, veinte
calles derecho, en la dirección contraria a la que tomaste.
Le dije como si nada.
-¿y ahora me lo vienes a
decir?
Me reprocho.
-ahora me lo vienes a
preguntar, no se tu, pero que yo sepa las indicaciones se piden antes de salir.
Replique, encendió de
nuevo la moto y giro esta vez en dirección al instituto. Llegamos en cuestión
de un nada y guardamos la moto en el estacionamiento del colegio, en cuanto nos
bajamos, todo el mundo se quedo mirándonos.
-agradece que no llegamos
tarde, tengo que hablar con el director, antes de entrar a clase y tu me tienes
que acompañar.
Dijo, guardando los
cascos.
-no hubiéramos podido
llegar tarde, ni aunque hubiéramos salido a la hora de llegar, por que resulta
¡que conduces como un loco!
-entonces ¿ahora te dan
miedo las motos?
Dijo con malicia y
empezando a caminar hacia el edificio.
-dije que conducías como
un loco, no que no me gustara que condujeras como un loco.
Le respondí sonriendo,
cuando entramos en el edificio, la gente seguía mirándonos, algunos lo miraban
a el extrañados, por que, bueno, era el nuevo del colegio y otros me miraban a
mi como con miedo, si había logrado cambiar mi reputación en el colegio con lo
del pegamento en las sillas.
-¿la oficina del
director?
Me pregunto, para que lo
guiara y así lo hice, caminamos hasta su oficina y nos detuvimos en la entrada,
el llamo a la puerta para que alguien saliera a atendernos. Al momento salió la
secretaria, que al momento nos hizo pasar, nos sentamos en frente del
escritorio del director y el miro a Nicolás con cara interrogante.
-buenos días señor
director, mi nombre es Nicolás, soy el PJP de juliana de ahora en adelante y
necesito que autorice mi inscripción en el colegio.
Dijo y le mostro la
placa, que lo acreditaba como PJP.
-mire Nicolás, para
inscribirse en el colegio hay un proceso, no es venir y ya, no puedo ignorar
las normas del colegio aunque sea usted policía, debe traer sus documentos y
esperar una semana para ver si es aprobado.
Dijo el director en
negatoria.
-bien, se lo pondré así,
yo tengo mis documentos aquí y ya soy bachiller, esto solo es una misión
policial ¿prefiere que juliana acabe con su instituto en menos de una semana o
inscribirme ya mismo en el colegio, ignorando una de sus normas?
Dijo Nicolás con un poco
de chantaje, el director lo recapacito e inscribió inmediatamente a Nicolás en
el instituto, todo el proceso tardo cinco minutos.
-vaya chantaje, el tuyo.
Dije cuando ya habíamos
salido de la oficina y caminábamos en dirección al salón.
-para que veas, lo mucho
que se hacer.
Dijo orgullosamente.
-si espero que seas bueno
estudiando, por que ahora ¡vamos a clase!
Dije, cuando ya casi
llegábamos al salón a lo que el asintió sin ánimos.
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ISA-JDPR
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