domingo, 5 de agosto de 2012

Capitulo 2.


Nicolás y yo terminamos de armar la mesa y la acomodamos en una esquina de mi pieza, en ese momento ya era de noche, bajamos a comer, mis padres al parecer ya habían llegado de no se donde que se habían metido, la comida estaba lista, La cena paso como cualquier otra, mi madre conversaba con Patricia sobre unas recetas, y mi padre hablaba con Nicolás sobre la moto, al parecer a mi padre le había gustado, el caso es que yo pensaba que debía de ser lo único que tenían en común, cuando termine de comer, lleve mis platos a la cocina y los lave.
-me voy a acostar, chao.
Dije a todos, cuando ya iba a empezar a subir las escaleras.
-Patri  ve con ella, ¿o quieres que lo haga yo?
Dijo Nicolás, con una sonrisa amable.
-¿Cómo que  venga conmigo? Creo que ya tengo suficiente edad como para saberme acostar sola.
Dije en mi defensa.
-son nuestras ordenes juliana, debemos cumplirlas.
Dijo Patricia, la verdad era la primera vez que me dirigía la palabra.
-¿y que ordenes son esas?
Pregunte.
-debemos estar contigo día y noche, si te vas a dormir, uno de nosotros debe acompañarte y asegurar la habitación para que no te escapes, si es posible, también debemos dormir en la misma habitación en la que tu lo hagas, ¿tu habitación es muy grande?
Explico.
-si.
Acepte.
-mira, ve a acostarte, nosotros organizaremos dos pequeñas camas en el piso, tranquila no te molestaremos a no ser que quieras salir a media noche de la casa.
Dijo muy amablemente.
-bien, me voy a acostar, igual mañana tengo que ir a estudiar.
Dije tranquilizándome un poco, en realidad no tenia ganas de pelear ahora, tenia sueño.
-yo te acompañare, organizare las camas de una vez.
Dijo Nicolás levantándose de la mesa y llevándolos a la cocina, volvió al segundo, y camino detrás de mí a la habitación, entre allí y camine a mi gran armario, el entro detrás de mi y medio cerro la puerta, busque una de mis pijamas, una que era de color azul mas o menos oscuro y fui al baño, mientras el se quedaba en la habitación, el baño estaba en mi habitación, me cambie y me organice para acostarme, cuando Salí del baño Nicolás ya tenia armadas dos camas de piso, camine a mi cama y me metí bajo las cobijas.
-que pases buena noche.
Dijo Nicolás, mientras también se metía bajo sus cobijas.
-igualmente.
Le respondí. Me acomode tranquilamente en la cama, ese día había sido agotador, así que no tarde mucho en dormirme.
En la mañana me despertó mi reloj de mesa, eran las cinco de la mañana y debía organizarme para ir a estudiar, mire las dos pequeñas camas que había en el piso, la de Patricia estaba vacía, seguro que ya se había levantado, mis padres ya debían de haber salido de casa para ir a trabajar, así que me encontraba con estos dos psicópatas de policía, espere a que Nicolás se levantara del todo, antes de apagar el despertador.
-hola juliana.
Dijo sentado en su cama, bostezo y miro el reloj, abrió los ojos como platos.
-¿las cinco de la mañana? ¿Enserio? ¿Quién se levanta a esta hora?
Dijo mirándome en forma de reproche.
-si, lo mismo le dije yo al director del colegio.
Dije levantándome y caminando a mi gran armario, busque mi horrendo uniforme de color verde con amarillo, si, como odiaba ese uniforme, Nicolás, tenia en la parte de arriba de su cama un gran bolso, al parecer los habían traído en la noche, saco de allí una caja negra, del tamaño suficiente como para meter tres mudas de ropa bien dobladas, se quedo con la caja en la mano y se recostó en un pequeño sillón que había en la pieza, yo entre en el baño, me bañe, me vestí, me seque el cabello y me lo medio cogí con una pinza, Salí del baño, en cuanto Salí, Nicolás se levanto del sillón y entro en el baño con la caja en sus manos y una toalla. Era un descarado podría haber bajado al baño de abajo, pero no tenia que usar mi baño, termine de organizarme para ir al colegio,  cuando termine, salió del baño Nicolás con… ¡el uniforme de mi colegio puesto!
-no, no, no, no puede ser.
Dije mirando su atuendo.
-lo siento, si puede ser, pero si te hace sentir mejor, a mi tampoco me alegra tener que volver al colegio, pero ordenes son ordenes y hay que cumplirlas.
Dijo resignadamente, el ya estaba totalmente listo así que bajamos juntos a desayunar, siempre me organizaba mi propio desayuno, ya que mis padres se iban tan temprano, recuerdo que cuando era pequeña pensaba que ellos no dormían en la casa, el caso es que cuando llegue a la sala, el desayuno ya estaba servido en la mesa y patricia estaba limpiando la cocina.
-Patricia, no tenias por que hacerme el desayuno, se hacer mi propio desayuno, no tenias por que molestarte.
Dije sinceramente.
-si, tu sabes hacer tu propio desayuno, pero esta garrapata deja quemar hasta el agua, además es mi trabajo y lo hago con cariño.
Dijo señalándome primero a mí y luego a Nicolas, asentí ante su repuesta y me senté  desayunar.
-Patri ya no puedes decir que dejo quemar hasta el agua, la última vez el agua sobrevivió.
Dijo Nicolás a la vez que se sentaba en la mesa, desayunamos en silencio y cuando termine, subí a mi habitación por mi mochila con los cuadernos, Nicolás subió unos minutos después ya con mochila en mano.
-oye, Juli, si tus padres se llevan el auto, ¿Cómo te vas tu al colegio? ¿Transporte?
Dijo curioso, mientras bajábamos de nuevo al primer piso.
-bueno, hago algo a lo que se le dice, correr al instituto que queda a veinte calles de aquí.
Dije con normalidad.
-¿y llegas temprano?
-no, llego a la mitad de la primera clase, porque no estoy tan loca como para levantarme mas temprano.
-vaya, entonces ¿nunca has llegado temprano al colegio?
Dijo sorprendido.
-no, nunca.
Respondí, en ese momento ya nos encontrábamos en el primer piso.
-chao Patricia.
Dijimos Nicolás y yo al mismo tiempo, lo que provoco que nos empezáramos a reír.
-chao chicos.
Dijo extrañada, iba a salir por la puerta delantera cuando Nicolás me detuvo.
-¿te dan miedo las motos?
Dijo sonriente.
-¿Por qué razón me darían miedo las motos?
Le dije en repuesta.
-ven, no quiero llegar tarde al colegio, además odio practicar el “correr al instituto que queda a veinte calles de aquí”.
Dijo repitiendo mis palabras, me llevo por la puerta interna del garaje donde estaba su moto y abrió la puerta, se subió en la moto, con su casco  y me hizo señas para que me subiera detrás de el y así lo hice, cuando me entrego el otro casco, el arranco la moto y yo lo abrase por la cintura para no caerme, salió a toda velocidad por la dirección contraria al colegio, después de pasar como unas quince calles, se detuvo.
-¿por donde queda el instituto?
Me pregunto.
-desde mi casa, veinte calles derecho, en la dirección contraria a la que tomaste.
Le dije como si nada.
-¿y ahora me lo vienes a decir?
Me reprocho.
-ahora me lo vienes a preguntar, no se tu, pero que yo sepa las indicaciones se piden antes de salir.
Replique, encendió de nuevo la moto y giro esta vez en dirección al instituto. Llegamos en cuestión de un nada y guardamos la moto en el estacionamiento del colegio, en cuanto nos bajamos, todo el mundo se quedo mirándonos.
-agradece que no llegamos tarde, tengo que hablar con el director, antes de entrar a clase y tu me tienes que acompañar.
Dijo, guardando los cascos.
-no hubiéramos podido llegar tarde, ni aunque hubiéramos salido a la hora de llegar, por que resulta ¡que conduces como un loco!
-entonces ¿ahora te dan miedo las motos?
Dijo con malicia y empezando a caminar hacia el edificio.
-dije que conducías como un loco, no que no me gustara que condujeras como un loco.
Le respondí sonriendo, cuando entramos en el edificio, la gente seguía mirándonos, algunos lo miraban a el extrañados, por que, bueno, era el nuevo del colegio y otros me miraban a mi como con miedo, si había logrado cambiar mi reputación en el colegio con lo del pegamento en las sillas.
-¿la oficina del director?
Me pregunto, para que lo guiara y así lo hice, caminamos hasta su oficina y nos detuvimos en la entrada, el llamo a la puerta para que alguien saliera a atendernos. Al momento salió la secretaria, que al momento nos hizo pasar, nos sentamos en frente del escritorio del director y el miro a Nicolás con cara interrogante.
-buenos días señor director, mi nombre es Nicolás, soy el PJP de juliana de ahora en adelante y necesito que autorice mi inscripción en el colegio.
Dijo y le mostro la placa, que lo acreditaba como PJP.
-mire Nicolás, para inscribirse en el colegio hay un proceso, no es venir y ya, no puedo ignorar las normas del colegio aunque sea usted policía, debe traer sus documentos y esperar una semana para ver si es aprobado.
Dijo el director en negatoria.
-bien, se lo pondré así, yo tengo mis documentos aquí y ya soy bachiller, esto solo es una misión policial ¿prefiere que juliana acabe con su instituto en menos de una semana o inscribirme ya mismo en el colegio, ignorando una de sus normas?
Dijo Nicolás con un poco de chantaje, el director lo recapacito e inscribió inmediatamente a Nicolás en el instituto, todo el proceso tardo cinco minutos.
-vaya chantaje, el tuyo.
Dije cuando ya habíamos salido de la oficina y caminábamos en dirección al salón.
-para que veas, lo mucho que se hacer.
Dijo orgullosamente.
-si espero que seas bueno estudiando, por que ahora ¡vamos a clase!
Dije, cuando ya casi llegábamos al salón a lo que el asintió sin ánimos.
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Capitulo 1.


No podía creer que estuviera otra vez en esta fiscalía, solo había puesto pegamento en las sillas de todo el colegio, tampoco era tan malo, esta bien si era malo, pero esa era mi idea de diversión y no le hacia daño nadie, esta bien si le hacia daño a alguien, bueno no importa, el caso es que no me enviarían de nuevo a ese  reformatorio, por que estaba demasiado lleno y si metían a un menor mas los sancionarían, así que aun no sabia cual era mi castigo y seguro que después me tendría que aguantar una larga charla de mis padres sobre por que no debo comportarme mal. En ese momento se abrió la puerta de la oficina del fiscal e hicieron pasar a mis papás, en realidad no me importaba mucho lo que pasara, no me enviarían a el reformatorio, así que lo máximo que podrían hacer seria ponerme una sanción comunitaria, limpieza u otra cosa, podrían poner una sanción a pagar, o una charla pedagógica, en todo caso no seria algo tan malo, pues no me llevarían al reformatorio y yo ya me conocía todos los castigos que ponían allí ¿o no?
Después de unos minutos mis padres salieron de la oficina con una sonrisa maliciosa, justo detrás de ellos salió el fiscal encargado del caso.
-bien, Juliana, esta vez te pondremos una sanción que no conoces… tendrás dos PJP.
Dijo también maliciosamente, como si esta vez me hubiera vencido.
-ok, ¿Qué es eso? Por que sinceramente no hablo marciano.
Dije arrogantemente.
-eso Juliana no es un que, es un quien… Estarán contigo dos policías juveniles permanentes.
Dijo sin mostrar ni una chispa de sentirse ofendido.
-andarán contigo día y noche, en el colegio y en la calle, en tu casa y en las de tus amigas, no te dejaran sola ni un segundo, aseguraran cada kilometro alrededor de ti, no podrás moverte sin que ellos lo sepan.
Continúo con su explicación.
-te presento a Nicolás y a Patricia Russo.
En cuanto pronuncio esos nombres, salieron de la oficina dos personas, una mujer de unos 23 años de edad, cabello castaño y ondulado, lo llevaba hasta la mitad de la espalda, era alta y de tez algo pálida, la otra persona era un joven, aparentaba unos 18 años de edad, su cabello era totalmente negro con un corte nada policial, tez bronceada, era algo mas bajo que la chica. Los dos se parecían bastante sobre todo por sus hermosos ojos azules, pero ninguno tenia pinta de ser policía, el chico tenia mas bien pinta de ser delincuente.
-ellos han sido de los mejores PJP, en el poco tiempo que llevan aquí… Bueno me tengo que ir, tengo otro caso mas que tratar, así que, señores la dejo en sus capaces manos.
Dijo dirigiéndose en la última parte a Nicolás y Patricia. Me levante de la silla en la que me encontraba y camine hasta el auto sin decir nada, cuando llegue hasta el, entre en la parte de atrás, me senté al lado de la ventanilla y me quede en silencio, después de entrar, a mi lado se sentó Patricia, en la conducción mi papá y de copiloto mi mamá. Después de eso mi padre encendió el auto y empezamos la marcha, todo estaba en silencio dentro del auto, mis padres miraban hacia adelante y patricia por la otra ventanilla. Yo me había dedicado a escuchar música con mis audífonos y tenia los ojos cerrados.
-eres linda, linda y rebelde.
Dijo alguien en mi oído, abrí los ojos de golpe y gire mi cabeza hacia la ventanilla abierta, pero lo único que pude ver fue una motocicleta alejándose.
El resto del trayecto a casa fue como cualquier otro, Patricia ni se sentía y Nicolás, no tenía la más mínima idea de donde estaba y tampoco es como que me importara. Baje del auto, cuando este se detuvo, junto con mi madre y Patricia. Mi padre entro al garaje y guardo el automóvil, mientras yo entraba a casa y caminaba rumbo a mi habitación, ellas dos se quedaron en la sala charlando, sobre no se que cosas.
Cuando estuve en mi habitación, me di una ducha, me organice, me vestí y cuando estuve lista baje a la cocina, saque un poco de pan con mantequilla y me lo comí súper mega rápido.
Fui al garaje para sacar unas herramientas, el carro de mis padres no estaba y había allí una moto, que extrañamente me resultaba familiar, pero cuantas motos así pueden existir en esta ciudad, intente salir por la puerta del garaje, pero esta estaba cerrada, tome un cajón con herramientas y volví a la casa por la puerta interna, cuando llegue a la sala estaban allí Patricia y Nicolás.
-¿de quien es esa moto?
Pregunte despreocupadamente.
-mía, ¿Por qué?
Dijo Nicolás, que se encontraba aplastado en el sofá.
-Es linda.
Acepte.
-si, ya lo sabia.
Dijo arrogantemente.
-eres un convencido ¿sabias? Y pensé que te habían enviado a cuidarme, no a aplastarte en mi sofá favorito.
Le dije de la misma manera.
-mira niña, no somos enemigos ¿ok? Además mi zona de trabajo es en exteriores, Patri te cuida dentro de la casa ¿entiendes?
Dijo como si se lo estuviera diciendo a una retrasada mental.
-claro, si hablo hasta con los animales.
Dije resaltando la indirecta y me gire para subir a mi habitación, pero me detuve detrás del muro para escuchar lo que decían.
-se parece a ti.
Comento patricia.
-si, en realidad es igual a mi cuando tenia su edad.
Dijo el en respuesta a su comentario.
-¿Cuándo tenias su edad? Sigues siendo igual.
Dijo ella riéndose.
-ok, ok, lo acepto se parece mucho a mi… de hecho se parece tanto a mi que…
Dijo pero se dejo de escuchar su voz y un momento después alguien me agarro de la muñeca, sobresaltándome por completo.
-debe de estar detrás del muro.
Dijo mirándome a los ojos, le sostuve la mirada desafiante, hasta que el bajo su mirada a mi mano con la caja de herramientas.
-¿Qué vas a hacer con eso?
Pregunto con seguridad.
-voy a destornillar el techo, para escaparme por ahí.
Dije con sarcasmo.
-¿puedo ayudarte?
Dijo con fingido entusiasmo.
-seguro, así me das la oportunidad de matarte.
Dije de nuevo haciendo uso del sarcasmo.
-o tu me das la oportunidad a mi.
Dijo de la mima manera.
Me aparte de el y empecé a subir escaleras arriba, sentí como me seguía, pero no me gire, entre en mi habitación y antes de cerrar la puerta un pie la detuvo.
-¿puedo pasar?
Dijo con fingido respeto.
-me temo que esos no son mis deseos.
Dije de la misma forma.
-al diablo tus deseos, cumplamos los míos.
Dijo suavemente y me aparto delicadamente de la puerta, entro en la habitación y cerro la puerta detrás de el.
-tienes una linda habitación.
Dijo y parecía ser sincero. Dirigió su mirada de la cama con un tendido negro a las paredes pintadas de un color verde extraño.
-te faltan afiches, quedarían lindos.
Dijo y no era una mala idea.
-bien ¿Qué vamos a hacer con eso?
Dijo señalando la caja de herramientas, yo no le respondí, pero dirigí la  mirada a una caja que había en el piso. Me di cuenta que el siguió mi mirada y vio la caja.
-¿armamos una mesa de colección artística?
Dijo y no supe como lo había descubierto, ya que la caja estaba por la parte de atrás donde se veían las instrucciones y allí no decía el nombre.
-si, eso creo.
Dije desinteresadamente.
-¿lo has hecho antes?
Pregunto  con normalidad.
-no.
Respondí.
-¿y tu?
Le pregunte.
-lo he hecho varias veces ¿si quieres lo hago?
Dijo amablemente y sonó bastante tierno.
-quiero hacerlo yo.
Le dije suavemente.
-bueno, pues… ¿puedo ayudarte?
Dijo.
-supongo, creo que necesitare ayuda.
Acepte.
-bien, pues manos a la obra.
Dijo, camine hasta donde estaba la caja en el piso y empezamos a trabajar en la mesa, no entendía como era que le había dicho que si, pero se me daba bien ser grosera y arrogante con el, solo que no podía hacerlo, no podía insultarlo, cuando me miraba de esa forma, cuando me miraba con esos hermosos ojos azules, cuando se le notaba la sinceridad, simplemente me dejaba en una especie de shock , pero no era tan malo después de todo yo nunca le diría que si en algo que no estaba de acuerdo, no era como que me manejara con un dedo, además  mañana el volvería a ser arrogante y yo también. En realidad ya que era la primera vez que armaba una mesa de esta clase no sabia demasiado, Nicolás me decía que hacer y me enseñaba como hacerlo, así transcurrió el resto de la tarde y extrañamente me sentí cómoda estando con mi PJP.
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