No podía creer que
estuviera otra vez en esta fiscalía, solo había puesto pegamento en las sillas
de todo el colegio, tampoco era tan malo, esta bien si era malo, pero esa era
mi idea de diversión y no le hacia daño nadie, esta bien si le hacia daño a alguien,
bueno no importa, el caso es que no me enviarían de nuevo a ese reformatorio, por que estaba demasiado lleno
y si metían a un menor mas los sancionarían, así que aun no sabia cual era mi
castigo y seguro que después me tendría que aguantar una larga charla de mis
padres sobre por que no debo comportarme mal. En ese momento se abrió la puerta
de la oficina del fiscal e hicieron pasar a mis papás, en realidad no me
importaba mucho lo que pasara, no me enviarían a el reformatorio, así que lo
máximo que podrían hacer seria ponerme una sanción comunitaria, limpieza u otra
cosa, podrían poner una sanción a pagar, o una charla pedagógica, en todo caso
no seria algo tan malo, pues no me llevarían al reformatorio y yo ya me conocía
todos los castigos que ponían allí ¿o no?
Después de unos minutos
mis padres salieron de la oficina con una sonrisa maliciosa, justo detrás de
ellos salió el fiscal encargado del caso.
-bien, Juliana, esta vez
te pondremos una sanción que no conoces… tendrás dos PJP.
Dijo también maliciosamente,
como si esta vez me hubiera vencido.
-ok, ¿Qué es eso? Por que
sinceramente no hablo marciano.
Dije arrogantemente.
-eso Juliana no es un
que, es un quien… Estarán contigo dos policías juveniles permanentes.
Dijo sin mostrar ni una
chispa de sentirse ofendido.
-andarán contigo día y
noche, en el colegio y en la calle, en tu casa y en las de tus amigas, no te
dejaran sola ni un segundo, aseguraran cada kilometro alrededor de ti, no
podrás moverte sin que ellos lo sepan.
Continúo con su explicación.
-te presento a Nicolás y
a Patricia Russo.
En cuanto pronuncio esos
nombres, salieron de la oficina dos personas, una mujer de unos 23 años de
edad, cabello castaño y ondulado, lo llevaba hasta la mitad de la espalda, era
alta y de tez algo pálida, la otra persona era un joven, aparentaba unos 18
años de edad, su cabello era totalmente negro con un corte nada policial, tez
bronceada, era algo mas bajo que la chica. Los dos se parecían bastante sobre
todo por sus hermosos ojos azules, pero ninguno tenia pinta de ser policía, el
chico tenia mas bien pinta de ser delincuente.
-ellos han sido de los
mejores PJP, en el poco tiempo que llevan aquí… Bueno me tengo que ir, tengo
otro caso mas que tratar, así que, señores la dejo en sus capaces manos.
Dijo dirigiéndose en la
última parte a Nicolás y Patricia. Me levante de la silla en la que me
encontraba y camine hasta el auto sin decir nada, cuando llegue hasta el, entre
en la parte de atrás, me senté al lado de la ventanilla y me quede en silencio,
después de entrar, a mi lado se sentó Patricia, en la conducción mi papá y de
copiloto mi mamá. Después de eso mi padre encendió el auto y empezamos la
marcha, todo estaba en silencio dentro del auto, mis padres miraban hacia
adelante y patricia por la otra ventanilla. Yo me había dedicado a escuchar
música con mis audífonos y tenia los ojos cerrados.
-eres linda, linda y
rebelde.
Dijo alguien en mi oído,
abrí los ojos de golpe y gire mi cabeza hacia la ventanilla abierta, pero lo
único que pude ver fue una motocicleta alejándose.
El resto del trayecto a
casa fue como cualquier otro, Patricia ni se sentía y Nicolás, no tenía la más
mínima idea de donde estaba y tampoco es como que me importara. Baje del auto,
cuando este se detuvo, junto con mi madre y Patricia. Mi padre entro al garaje
y guardo el automóvil, mientras yo entraba a casa y caminaba rumbo a mi
habitación, ellas dos se quedaron en la sala charlando, sobre no se que cosas.
Cuando estuve en mi
habitación, me di una ducha, me organice, me vestí y cuando estuve lista baje a
la cocina, saque un poco de pan con mantequilla y me lo comí súper mega rápido.
Fui al garaje para sacar
unas herramientas, el carro de mis padres no estaba y había allí una moto, que
extrañamente me resultaba familiar, pero cuantas motos así pueden existir en
esta ciudad, intente salir por la puerta del garaje, pero esta estaba cerrada,
tome un cajón con herramientas y volví a la casa por la puerta interna, cuando
llegue a la sala estaban allí Patricia y Nicolás.
-¿de quien es esa moto?
Pregunte
despreocupadamente.
-mía, ¿Por qué?
Dijo Nicolás, que se
encontraba aplastado en el sofá.
-Es linda.
Acepte.
-si, ya lo sabia.
Dijo arrogantemente.
-eres un convencido
¿sabias? Y pensé que te habían enviado a cuidarme, no a aplastarte en mi sofá
favorito.
Le dije de la misma
manera.
-mira niña, no somos
enemigos ¿ok? Además mi zona de trabajo es en exteriores, Patri te cuida dentro
de la casa ¿entiendes?
Dijo como si se lo
estuviera diciendo a una retrasada mental.
-claro, si hablo hasta
con los animales.
Dije resaltando la
indirecta y me gire para subir a mi habitación, pero me detuve detrás del muro
para escuchar lo que decían.
-se parece a ti.
Comento patricia.
-si, en realidad es igual
a mi cuando tenia su edad.
Dijo el en respuesta a su
comentario.
-¿Cuándo tenias su edad?
Sigues siendo igual.
Dijo ella riéndose.
-ok, ok, lo acepto se
parece mucho a mi… de hecho se parece tanto a mi que…
Dijo pero se dejo de
escuchar su voz y un momento después alguien me agarro de la muñeca,
sobresaltándome por completo.
-debe de estar detrás del
muro.
Dijo mirándome a los
ojos, le sostuve la mirada desafiante, hasta que el bajo su mirada a mi mano
con la caja de herramientas.
-¿Qué vas a hacer con
eso?
Pregunto con seguridad.
-voy a destornillar el
techo, para escaparme por ahí.
Dije con sarcasmo.
-¿puedo ayudarte?
Dijo con fingido
entusiasmo.
-seguro, así me das la
oportunidad de matarte.
Dije de nuevo haciendo
uso del sarcasmo.
-o tu me das la
oportunidad a mi.
Dijo de la mima manera.
Me aparte de el y empecé
a subir escaleras arriba, sentí como me seguía, pero no me gire, entre en mi
habitación y antes de cerrar la puerta un pie la detuvo.
-¿puedo pasar?
Dijo con fingido respeto.
-me temo que esos no son
mis deseos.
Dije de la misma forma.
-al diablo tus deseos,
cumplamos los míos.
Dijo suavemente y me
aparto delicadamente de la puerta, entro en la habitación y cerro la puerta
detrás de el.
-tienes una linda
habitación.
Dijo y parecía ser
sincero. Dirigió su mirada de la cama con un tendido negro a las paredes
pintadas de un color verde extraño.
-te faltan afiches,
quedarían lindos.
Dijo y no era una mala
idea.
-bien ¿Qué vamos a hacer
con eso?
Dijo señalando la caja de
herramientas, yo no le respondí, pero dirigí la
mirada a una caja que había en el piso. Me di cuenta que el siguió mi
mirada y vio la caja.
-¿armamos una mesa de
colección artística?
Dijo y no supe como lo
había descubierto, ya que la caja estaba por la parte de atrás donde se veían
las instrucciones y allí no decía el nombre.
-si, eso creo.
Dije desinteresadamente.
-¿lo has hecho antes?
Pregunto con normalidad.
-no.
Respondí.
-¿y tu?
Le pregunte.
-lo he hecho varias veces
¿si quieres lo hago?
Dijo amablemente y sonó
bastante tierno.
-quiero hacerlo yo.
Le dije suavemente.
-bueno, pues… ¿puedo
ayudarte?
Dijo.
-supongo, creo que
necesitare ayuda.
Acepte.
-bien, pues manos a la
obra.
Dijo, camine hasta donde
estaba la caja en el piso y empezamos a trabajar en la mesa, no entendía como
era que le había dicho que si, pero se me daba bien ser grosera y arrogante con
el, solo que no podía hacerlo, no podía insultarlo, cuando me miraba de esa
forma, cuando me miraba con esos hermosos ojos azules, cuando se le notaba la
sinceridad, simplemente me dejaba en una especie de shock , pero no era tan malo
después de todo yo nunca le diría que si en algo que no estaba de acuerdo, no
era como que me manejara con un dedo, además
mañana el volvería a ser arrogante y yo también. En realidad ya que era
la primera vez que armaba una mesa de esta clase no sabia demasiado, Nicolás me
decía que hacer y me enseñaba como hacerlo, así transcurrió el resto de la
tarde y extrañamente me sentí cómoda estando con mi PJP.
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ISA-JDPR
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