domingo, 5 de agosto de 2012

Capitulo 1.


No podía creer que estuviera otra vez en esta fiscalía, solo había puesto pegamento en las sillas de todo el colegio, tampoco era tan malo, esta bien si era malo, pero esa era mi idea de diversión y no le hacia daño nadie, esta bien si le hacia daño a alguien, bueno no importa, el caso es que no me enviarían de nuevo a ese  reformatorio, por que estaba demasiado lleno y si metían a un menor mas los sancionarían, así que aun no sabia cual era mi castigo y seguro que después me tendría que aguantar una larga charla de mis padres sobre por que no debo comportarme mal. En ese momento se abrió la puerta de la oficina del fiscal e hicieron pasar a mis papás, en realidad no me importaba mucho lo que pasara, no me enviarían a el reformatorio, así que lo máximo que podrían hacer seria ponerme una sanción comunitaria, limpieza u otra cosa, podrían poner una sanción a pagar, o una charla pedagógica, en todo caso no seria algo tan malo, pues no me llevarían al reformatorio y yo ya me conocía todos los castigos que ponían allí ¿o no?
Después de unos minutos mis padres salieron de la oficina con una sonrisa maliciosa, justo detrás de ellos salió el fiscal encargado del caso.
-bien, Juliana, esta vez te pondremos una sanción que no conoces… tendrás dos PJP.
Dijo también maliciosamente, como si esta vez me hubiera vencido.
-ok, ¿Qué es eso? Por que sinceramente no hablo marciano.
Dije arrogantemente.
-eso Juliana no es un que, es un quien… Estarán contigo dos policías juveniles permanentes.
Dijo sin mostrar ni una chispa de sentirse ofendido.
-andarán contigo día y noche, en el colegio y en la calle, en tu casa y en las de tus amigas, no te dejaran sola ni un segundo, aseguraran cada kilometro alrededor de ti, no podrás moverte sin que ellos lo sepan.
Continúo con su explicación.
-te presento a Nicolás y a Patricia Russo.
En cuanto pronuncio esos nombres, salieron de la oficina dos personas, una mujer de unos 23 años de edad, cabello castaño y ondulado, lo llevaba hasta la mitad de la espalda, era alta y de tez algo pálida, la otra persona era un joven, aparentaba unos 18 años de edad, su cabello era totalmente negro con un corte nada policial, tez bronceada, era algo mas bajo que la chica. Los dos se parecían bastante sobre todo por sus hermosos ojos azules, pero ninguno tenia pinta de ser policía, el chico tenia mas bien pinta de ser delincuente.
-ellos han sido de los mejores PJP, en el poco tiempo que llevan aquí… Bueno me tengo que ir, tengo otro caso mas que tratar, así que, señores la dejo en sus capaces manos.
Dijo dirigiéndose en la última parte a Nicolás y Patricia. Me levante de la silla en la que me encontraba y camine hasta el auto sin decir nada, cuando llegue hasta el, entre en la parte de atrás, me senté al lado de la ventanilla y me quede en silencio, después de entrar, a mi lado se sentó Patricia, en la conducción mi papá y de copiloto mi mamá. Después de eso mi padre encendió el auto y empezamos la marcha, todo estaba en silencio dentro del auto, mis padres miraban hacia adelante y patricia por la otra ventanilla. Yo me había dedicado a escuchar música con mis audífonos y tenia los ojos cerrados.
-eres linda, linda y rebelde.
Dijo alguien en mi oído, abrí los ojos de golpe y gire mi cabeza hacia la ventanilla abierta, pero lo único que pude ver fue una motocicleta alejándose.
El resto del trayecto a casa fue como cualquier otro, Patricia ni se sentía y Nicolás, no tenía la más mínima idea de donde estaba y tampoco es como que me importara. Baje del auto, cuando este se detuvo, junto con mi madre y Patricia. Mi padre entro al garaje y guardo el automóvil, mientras yo entraba a casa y caminaba rumbo a mi habitación, ellas dos se quedaron en la sala charlando, sobre no se que cosas.
Cuando estuve en mi habitación, me di una ducha, me organice, me vestí y cuando estuve lista baje a la cocina, saque un poco de pan con mantequilla y me lo comí súper mega rápido.
Fui al garaje para sacar unas herramientas, el carro de mis padres no estaba y había allí una moto, que extrañamente me resultaba familiar, pero cuantas motos así pueden existir en esta ciudad, intente salir por la puerta del garaje, pero esta estaba cerrada, tome un cajón con herramientas y volví a la casa por la puerta interna, cuando llegue a la sala estaban allí Patricia y Nicolás.
-¿de quien es esa moto?
Pregunte despreocupadamente.
-mía, ¿Por qué?
Dijo Nicolás, que se encontraba aplastado en el sofá.
-Es linda.
Acepte.
-si, ya lo sabia.
Dijo arrogantemente.
-eres un convencido ¿sabias? Y pensé que te habían enviado a cuidarme, no a aplastarte en mi sofá favorito.
Le dije de la misma manera.
-mira niña, no somos enemigos ¿ok? Además mi zona de trabajo es en exteriores, Patri te cuida dentro de la casa ¿entiendes?
Dijo como si se lo estuviera diciendo a una retrasada mental.
-claro, si hablo hasta con los animales.
Dije resaltando la indirecta y me gire para subir a mi habitación, pero me detuve detrás del muro para escuchar lo que decían.
-se parece a ti.
Comento patricia.
-si, en realidad es igual a mi cuando tenia su edad.
Dijo el en respuesta a su comentario.
-¿Cuándo tenias su edad? Sigues siendo igual.
Dijo ella riéndose.
-ok, ok, lo acepto se parece mucho a mi… de hecho se parece tanto a mi que…
Dijo pero se dejo de escuchar su voz y un momento después alguien me agarro de la muñeca, sobresaltándome por completo.
-debe de estar detrás del muro.
Dijo mirándome a los ojos, le sostuve la mirada desafiante, hasta que el bajo su mirada a mi mano con la caja de herramientas.
-¿Qué vas a hacer con eso?
Pregunto con seguridad.
-voy a destornillar el techo, para escaparme por ahí.
Dije con sarcasmo.
-¿puedo ayudarte?
Dijo con fingido entusiasmo.
-seguro, así me das la oportunidad de matarte.
Dije de nuevo haciendo uso del sarcasmo.
-o tu me das la oportunidad a mi.
Dijo de la mima manera.
Me aparte de el y empecé a subir escaleras arriba, sentí como me seguía, pero no me gire, entre en mi habitación y antes de cerrar la puerta un pie la detuvo.
-¿puedo pasar?
Dijo con fingido respeto.
-me temo que esos no son mis deseos.
Dije de la misma forma.
-al diablo tus deseos, cumplamos los míos.
Dijo suavemente y me aparto delicadamente de la puerta, entro en la habitación y cerro la puerta detrás de el.
-tienes una linda habitación.
Dijo y parecía ser sincero. Dirigió su mirada de la cama con un tendido negro a las paredes pintadas de un color verde extraño.
-te faltan afiches, quedarían lindos.
Dijo y no era una mala idea.
-bien ¿Qué vamos a hacer con eso?
Dijo señalando la caja de herramientas, yo no le respondí, pero dirigí la  mirada a una caja que había en el piso. Me di cuenta que el siguió mi mirada y vio la caja.
-¿armamos una mesa de colección artística?
Dijo y no supe como lo había descubierto, ya que la caja estaba por la parte de atrás donde se veían las instrucciones y allí no decía el nombre.
-si, eso creo.
Dije desinteresadamente.
-¿lo has hecho antes?
Pregunto  con normalidad.
-no.
Respondí.
-¿y tu?
Le pregunte.
-lo he hecho varias veces ¿si quieres lo hago?
Dijo amablemente y sonó bastante tierno.
-quiero hacerlo yo.
Le dije suavemente.
-bueno, pues… ¿puedo ayudarte?
Dijo.
-supongo, creo que necesitare ayuda.
Acepte.
-bien, pues manos a la obra.
Dijo, camine hasta donde estaba la caja en el piso y empezamos a trabajar en la mesa, no entendía como era que le había dicho que si, pero se me daba bien ser grosera y arrogante con el, solo que no podía hacerlo, no podía insultarlo, cuando me miraba de esa forma, cuando me miraba con esos hermosos ojos azules, cuando se le notaba la sinceridad, simplemente me dejaba en una especie de shock , pero no era tan malo después de todo yo nunca le diría que si en algo que no estaba de acuerdo, no era como que me manejara con un dedo, además  mañana el volvería a ser arrogante y yo también. En realidad ya que era la primera vez que armaba una mesa de esta clase no sabia demasiado, Nicolás me decía que hacer y me enseñaba como hacerlo, así transcurrió el resto de la tarde y extrañamente me sentí cómoda estando con mi PJP.
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ISA-JDPR

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